Cuidado y mantenimiento de las griferías (I)

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Cuidado y mantenimiento de las griferías (I)

Cuidado y mantenimiento de las griferías (I)
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En una vivienda, la grifería es uno de los equipamientos a los que se les suele dar más uso y por tanto los que también se deterioran con más facilidad. Ya sean de monomando o monobloc, de lavabo, fregadero o ducha, los grifos son elementos habituales en diversos hábitos y usos cotidianos de una casa. Sin embargo, es frecuente que no se repare en su cuidado hasta que se estropean o empiezan a gotear.

griferia

Como ya hemos dicho en otros artículos, lo primero en lo que nos tenemos que fijar a la hora de comprar un grifo, ya sea para la cocina o para el baño, es en la calidad. Cuanto mayor sea la calidad del grifo, menor serán las necesidades de mantenimiento y éste durará más años.

Aquí os vamos a proponer una serie indicaciones para el cuidado y mantenimiento de vuestros grifos que sin duda irán encaminadas mantener su belleza y prolongar su vida útil.

La limpieza.

La primera premisa que hay que tener en cuenta en la limpieza de cualquier tipo de grifería es que no deben utilizarse bajo ningún concepto productos abrasivos compuestos a base de ácidos y amoníaco. Este tipo de productos dañan el cromado. Para la limpieza hay que usar siempre jabones neutros. También se puede emplear zumo de limón (para el cromado) o agua con un poco de vinagre (para quitar la cal).

Siempre limpiaremos nuestras griferías con una esponja o bayeta, nunca con estropajo, ya que éstos pueden rayar el cromado.

El primer problema que nos encontramos con las griferías es la cal, es su principal enemigo. Podemos evitar que el óxido de calcio forme sedimentos que dañen el cromado (pérdida de brillo) y las piezas de los mismos, si limpiamos el grifo de manera superficial y lo secamos después de cada utilización (incluyendo el aireador o difusor).

Como hemos dicho, para una limpieza más profunda de las marcas residuales de cal puede utilizarse un jabón neutro. Después, procederemos a su aclarado y secado como hemos dicho anteriormente. Para eliminar el posible sarro o moho derivados de la humedad del ambiente, puede utilizarse también un cepillo pequeño para poder llegar a todos los bordes y recovecos.

Para retirar los depósitos muy difíciles de cal, podemos colocar sobre éstos durante varias horas una tela empapada en vinagre blanco. El vinagre es un ácido débil que puede disolver muchos de estos restos. Después de quitar la tela, debe usarse un limpiador suave para terminar de limpiar el grifo.

Limpieza del aireador y rociadores.

Cuando se observe que el agua fluye mal o no sale con suficiente presión, debe procederse a una limpieza del aireador o difusor, ya que es probable que éste esté obstruido por los sedimentos que pueda transportar el agua.

El aireador es la pieza que está al borde del caño por dónde sale el agua y que suele llevar un filtro a modo de rejilla.

Para su limpieza, hay que desmontarlo con ayuda de una llave. Coloca un trapo entre el aireador o la llave para evitar arañarlo al ejercer la presión. Una vez desmontado, saca las rejillitas de su interior y límpialas con agua y un cepillo pequeño. Para eliminar las partículas más incrustadas, puedes utilizar un alfiler o una aguja. Si está muy obstruido y no consigues limpiarlo, puedes optar por sustituir el aireador por uno nuevo. En los almacenes de suministros de fontanería suelen contar con aireadores de repuesto de las marcas habituales de grifería, e incluso modelos universales.

Finalmente, coloca nuevamente el aireador en la grifería utilizando de nuevo la llave y el trapo. No aprietes demasiado, así  no te costará tanto quitarlo la próxima vez que lo quieras limpiar.

Asimismo, cuando se note que el mango de ducha o rociador ha perdido fuerza, es posible que sea a causa de la cal. Para ello hay que desmontar el rociador y limpiarlo como si de un aireador se tratara. En casos extremos puedes reemplazarlo por uno nuevo. En el mercado existen gran cantidad de rociadores que incorporan sistema antical.

Equipos de ducha.

Hay determinados elementos de grifería, como es el caso de ciertas columnas de ducha con tratamiento antihuellas que requieren de una limpieza especial en la que se evite el uso de productos que puedan atacar a las superficies delicadas como esmaltes, lacas o metales. Como siempre recomendamos utilizar un trapo húmedo y otro seco y seguir atentamente las instrucciones del fabricante.

Próximamente, trataremos el cuidado y mantenimiento de las griferías según éstas van envejeciendo.

 

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By | 2017-06-13T11:55:10+00:00 08-03-2013|0 Comments

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